La oración como fuerza del hombre y debilidad de Dios, por Adorabel Díaz Ureña

febrero 1, 2024

Provengo de una familia creyente, donde en más de una ocasión hemos experimentado la misericordia y el amor de Dios.

Estando embarazada, se me detectó un problema a nivel de mi cérvix el cual era imposible tratar debido a mi gestación. Solo quedaba esperar. Tiempo más tarde, cuando cumplía las 28 semanas, me detectaron toxoplasmosis: cuadro infeccioso que podía producir daños en el feto, sea a nivel cerebral, ocular y/o auditivo.

En ese momento, sentí pánico, un temor inexplicable; sin embargo, esa noche reconocí que me faltaba orar y entregarle esos problemas al único que lo puede todo. Le pedí al Señor que me diera la fe que me faltaba y al mismo tiempo, dejaba todo en sus manos.

Durante los meses restantes y previo a la llegada de mi bebé, me la pasé en constante oración ante el Señor. Diariamente conversaba con Él y le pedía a nuestra Madre, la virgen María, su intercesión mediante el rezo del Santo Rosario.

Por gracia de Dios, mi bebe nació sana y en perfectas condiciones, como solo Él sabe hacer las cosas. Además, mi problema en el cérvix se redujo al más mínimo nivel; por lo que, el tratamiento fue sencillo y rápido.

Por tanto, la clave para todo y en cada momento es “la oración”; si tienes miedo: ora, si no sabes qué hacer: ora; si te falta fe: ora y si no sabes cómo hacerlo dile «Señor estoy aquí para hacer tu voluntad»

Dios sabe lo que necesitas antes de que se lo pidas, solo habla con Él como lo harías con tu padre terrenal, pídele al Padre, que en el nombre de su Hijo Jesús y por la acción de su Espíritu Santo te asista.

¡Él siempre escucha!

 

– Adorabel Díaz Ureña. 

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